El DHA es uno de los ácidos grasos que se incorporan a las membranas celulares del cerebro y del sistema nervioso. El organismo no puede producir suficiente DHA por sí solo; los niveles se acumulan a partir de lo que obtenemos a través de la dieta, y el pescado graso es la principal fuente.
Por eso, la EFSA, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, ha aprobado que el DHA contribuye al mantenimiento de una función cerebral normal.
El efecto se obtiene con una ingesta diaria de al menos 250 mg de DHA. Es un efecto revisado y aprobado sobre una base científica, no una afirmación de marketing.
Si el niño come pescado graso con poca frecuencia, un suplemento puro es una forma sencilla de garantizar el aporte.