El DHA es un nutriente fundamental para el desarrollo cerebral de los niños, especialmente durante los dos primeros años de vida y a lo largo de toda la etapa escolar [1, 2]. Las investigaciones indican que los ácidos grasos omega-3 pueden mejorar considerablemente la función cerebral, incluido el aprendizaje, la memoria y la capacidad cognitiva general [3].
Los estudios han demostrado que los niños que consumen suficiente omega-3 pueden experimentar una mejora en la capacidad de aprendizaje verbal y la memoria [4]. Además, el DHA se ha relacionado con una mayor activación de la corteza prefrontal, la región del cerebro responsable de la atención, el control de los impulsos y la planificación [4].